domingo, 17 de noviembre de 2013

Pocos se preguntan acerca de la importancia de la relación de la biodiversidad con el agua, ya que parece que lo intrinseco no denota su importancia hasta que se siente los primeros sintomas de su ausencia.

El agua forma parte de los organismos en diferentes proporciones, y de hecho es parte fundamental de la actividad fundamental de los mismos. Esta dependencia se puede observar mejor en los ecosistemas, en especial en los bosques, ya que como parte fundamental de los ciclos biogeoquimicos, este elemento ayuda en la disponibilidad de los nutrientes para su asimilación.

El agua junto con la posición latitudinal, y otras características ecosistémicas y su altitud, también determina el tipo de especie, sea C3, C4 o CAM. El agua en consecuencia esta intimamente ligado a lo que es la biodiversidad, y si lo relacionamos con las características anteriormente mencionadas, de su riqueza en diferentes partes de nuestro planeta.

La biodiversidad en realidad depende del agua, y a consecuencia de su variación puede llegar a impulsar fenómenos conocidos como la plasticidad en plantas, muy importante en estos tiempos, ya que como consecuencia de los efectos del cambio de temperatura en nuestro planeta, existe una variación de la distribución de las cantidades disponibles de este elemento esencial.

Existen informes del IPCC que muestran que debido a estas variaciones, se tendrán reacciones ecofisiológicas que haran variar las características normales de un ecosistema y de su biodiversidad, en especial aquellas de mayor vulnerabilidad climática.

Esta cadena no acaba, ya que la influencia mas grande que puede tener su ciclo, es la intervención del hombre en el mismo.

Con la deforestación o la intervención en cuerpos de agua (construcción de presas muy grandes, por ejemplo), se influye significativamente en su ritmo de desarrollo, en consecuencia de su disponibilidad para actividades no solo ecofisiológicas sino de consumo humano.

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